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    Encuentro íntimo con Ron Mueck

    Abida Ventura

    MÉXICO, D.F., octubre 29 (EL UNIVERSAL).- Soledad, tristeza, desconsuelo y hasta vergüenza son algunas de las sensaciones que las insólitas esculturas del artista australiano Ron Mueck proyectan en las miles de personas que a diario visitan la muestra exhibida en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, y que a tan sólo cinco semanas de su inauguración ha llamado la atención de más de 109 mil personas.

    Las nueve obras que integran la muestra Ron Mueck han congregado la mirada de jóvenes, niños y adultos, que pese a las largas filas que se hacen sobre todo en los días en que la entrada es libre (los martes), han logrado apreciar las piezas de este artista, cuya obra sorprende al espectador por el realismo de su piel, cabello, gestos y miradas, además de que ofrece una experiencia que hace que lo íntimo se vuelva público.

    La muestra, que durante los casi cuatro meses que permaneció en exhibición en el Museo MARCO de Monterrey alcanzó 167 mil visitas, en la ciudad de México ha sido visitada hasta el jueves pasado por 109 mil 252 personas, a poco más de un mes de su inauguración.

    Máscara II, Pareja Acurrucada, En la cama y En la barca son las piezas que más llaman la atención de los visitantes, que con detenimiento observan cada pieza y se cuestionan sobre la maestría con la que este artista contemporáneo detalla cada línea de expresión o inserta cada cabello.

    “Es el reflejo del verdadero hiperrealismo, se ve tan real. Me parece que las piezas captan toda la sensibilidad del ser humano y hasta la de una gallina. Cada pieza capta gran naturalidad, muy propio de lo que el artista está tratando de manifestar, que es un hiperrealismo que se va a los extremos: hiper-pequeños e hiper-grandes. Dentro de las dos dimensiones capta lo real, lo verdadero de cada figura”, comenta una de las visitantes a la muestra, Maribel Padilla, de 45 años.

    La mujer acostada (En la cama), comenta Maribel, tiene una mirada melancólica con la que puedes incluso llegar a identificarte: “Veo una mirada nostálgica, como que extraña a alguien o piensa en alguien. Pero también es una mirada muy realista, que de pronto da la impresión de que te va hablar”.

    Esa misma sensación de soledad es la que Iridiana Guevara, de 27 años, dice experimentar con Pareja Acurrucada. “Te da la impresión de que a pesar de estar juntos se sienten muy solos. Se ven como infelices. Como que están juntos pero llevan tanto tiempo que ya se han mimetizado, que ya se parecen mucho entre sí y ahora se están dando la espalda, como si ya no quisieran hablarse entre ellos, como que ya hay algo roto entre esa relación”, expresa Iridiana, quien con gran detenimiento se acercaba y se alejaba para observar esta obra que muestra a una pareja acostada y semidesnuda.

    Unos metros atrás, Fabiola Hidalgo, sigue la mirada al infinito de un hombre desnudo en una barca (Hombre en un bote):

    “Es como un náufrago que perdió totalmente el rumbo y está a la deriva, con una mirada perdida. Está como entregado absolutamente al Señor y a lo que Él diga. Un hombre a merced de ser rescatado o morir”.

    Mientras que algunos como Iridiana, Maribel y Fabiola se dejan llevar por la sensación que las piezas transmiten, otros como Daniela Herrera, de 21 años, se sienten atraídos por la producción de las piezas: “Todas me han impresionado, la máscara que está al principio (Máscara II) y la de la mujer en la cama, porque el nivel del realismo es impactante, pero lo que más me hace pensar es todo el trabajo que hay detrás de cada obra, los detalles y acabados, los pelitos, las arrugas, que les da para lograr estos resultados increíbles”, comenta Daniela, quien con sus amigos Andrés y Jovanna posa ante cada pieza para tomarse fotografías.

    “A mí me da la impresión de que todos se sienten observados y a veces avergonzados e intentan cubrirse. Como que no están al 100% cómodos”, comenta Andrés González, de 21 años.

    Transgresión de la técnica

    “Creo que se sienten incómodos y todos se ven tristes, salvo el que está aquí”, dice Andrés al observar A la deriva, que cierra el recorrido por las obras, cuya técnica transgrede los materiales clásicos de la escultura.

    El arte de este australiano, radicado en Gran Bretaña, que ha sido calificado como una persona “fina, reservada y como un ermitaño” y en cuya obra dice todo lo que en público no expresa, también es objeto de tareas escolares como la que llevó a René Pineda, Miryam Silva, Miriam Salinas y Estefani Santillan (de 14 y 15 años) a visitar está muestra.

    “Venimos porque nuestro profesor de Artes Visuales nos encargó un reporte de esta exposición. Lo que más me ha impresionado son las dimensiones de las piezas y el detalle con que están hechos”, comenta René.

    La muestra Ron Mueck estará abierta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso hasta el 5 de febrero, Justo Sierra 16, Centro.

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