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Sexo al aire libre… en Alemania

El Parque Treptower, uno de los sitios preferidos por los amantes berlineses (Asio otus - Wikimedia Commons)El Parque Treptower, uno de los sitios preferidos por los amantes berlineses (Asio otus - Wikimedia Commons)

Berlín simboliza la derrota fascista, el fin del comunismo, la reconciliación, el renacimiento de un país devastado por sucesivas guerras mundiales… Es una ciudad donde la historia se respira en cada esquina. El verano transforma a la capital alemana en escenario de otras prácticas menos épicas, pero igual de memorables: con el calor no pocos berlineses expresan su amor a cielo abierto.

Curiosamente, la noticia ha atravesado los océanos desde Londres. De regreso de una visita como turista a Berlín, el alcalde londinense, Boris Johnson, no ha ahorrado elogios para la urbe alemana. “Los berlineses parecen jóvenes y modernos, acostumbrados a una maravillosa vida nocturna”, afirma Johnson en su artículo para The Telegraph.

“Los alquileres son baratos, la comida se sirve en adecuadas porciones germánicas y en todas partes florecen las empresas dirigidas por gente brillante con tatuajes", describe el político inglés. Pero lo que más fascinó a Johnson –y ha causado cierto revuelo— fue la libertad sexual de los berlineses.

“El más serio problema de orden público en la actualidad es la tendencia de los berlineses de perpetuar la lógica de su Freikörpeskultur (naturismo), fornicando en sus numerosos y magníficos parques”, relató Johnson.

Sexo a la luz del día

El texto de Johnson podría pasar como el testimonio superficial de un turista. Sin embargo, un reportaje de la cadena alemana Deutsche Welle confirma las impresiones sobre las prácticas sexuales en lugares públicos de Berlín.

Según el artículo de la periodista Leah McDonnell, la llegada del verano provoca un auge del sexo al aire libre en la capital alemana. Para los fogosos berlineses no hay límites, asegura la reportera: parques, calles, estacionamientos, pasillos, las riberas de los ríos, azoteas, “todos parecen irresistibles para un número creciente de apasionados residentes.”

Cifras oficiales corroboran esta explosión sexual: las multas a personas sorprendidas mientras practicaban el coito en sitios públicos se duplicó en apenas tres años. No obstante, la cantidad de sanciones –239 el año pasado—parece irrisoria para una ciudad de tres millones de habitantes. La razón: tener sexo al aire libre no constituye un delito en Alemania.

En rigor las multas solo se aplican a quienes, en su búsqueda del placer sexual, perturban a otras personas. Para mayor sorpresa del alcalde londinense, las autoridades han comenzado a aplicar penas diferentes a los desempleados: ellos deben pagar solo 34 euros (45 dólares), casi la quinta parte de lo exigido a los que disfrutan de ingresos regulares –150 euros (198 dólares).

Esta distinción entre infractores preocupa a la Agencia Federal de Empleo, de acuerdo con un reporte de Der Spiegel. Una vocera de ese organismo alertó sobre la división en la sociedad que podría generar la medida y recordó cómo, por ejemplo, las leyes del tránsito no diferencian entre trabajadores y desempleados cuando castigan las violaciones.

Una playa nudista en Alemania (Unterbacher - Flickr)Una playa nudista en Alemania (Unterbacher - Flickr)

Una tradición alemana

La tolerancia alemana hacia las relaciones sexuales en espacio público podría tener su origen en el movimiento Freikörpeskultur, o cultura del cuerpo libre. Según los seguidores de esta filosofía, la exhibición del cuerpo desnudo no tiene nada de amoral y más bien fomenta la armonía del ser humano con la naturaleza.

Los alemanes han practicado el naturismo de manera organizada desde finales del siglo XIX. De hecho, el padre del nudismo moderno fue un alemán: el escritor Heinrich Pudor. Durante la Belle Époque, la moda nudista se extendió por el territorio germano. En 1929 se celebró en Berlín la primera Conferencia Internacional sobre Nudismo.

El tiempos del régimen fascista el naturismo gozó del respaldo del partido de Adolfo Hitler. El culto al cuerpo correspondía con el ideal nazi de la perfección humana. No obstante, comunistas y judíos fueron excluidos de los clubes nudistas.

Paradójicamente, los naturistas gozaron de mayores libertades en Alemania Oriental, pues los comunistas no se oponían a esta práctica. Con la reunificación ocurrieron algunos enfrentamientos entre exsocialistas y germano occidentales, porque los segundos consideraban un exceso los baños encueros en las playas del Mar Báltico. La separación de playas particulares para los nudistas zanjó el problema.

En esencia el nudismo no promueve las relaciones sexuales en público, pero quizás para algunos ardientes amantes “una cosa lleva a la otra”.

Multas y cárcel por tener sexo

Los alemanes disfrutan de una libertad sexual poco usual en otras regiones, incluso dentro de Europa. El ayuntamiento de Tossa, España, estableció en 2009 multas de hasta 1800 euros (2380 dólares) a quienes tengan relaciones sexuales en esa playa del Mediterráneo. En Francia el Código Penal impone multas de 15.000 euros (19.830 dólares) y hasta un año de prisión a “la exhibición sexual impuesta a la vista de otros en un lugar público”.

En cambio, los escandinavos parecen menos preocupados por los hábitos sexuales de sus vecinos. Las playas y clubes nudistas abundan en Dinamarca, Finlandia, Suecia y Dinamarca, países clasificados entre los más desprejuiciados del planeta en temas sexuales.

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