Cuáles son los efectos biológicos de la radiación

Nora Bär LA NACION

Aunque la sola mención de que podría haber fugas radiactivas en los reactores japoneses dañados por el terremoto y el posterior tsunami eriza la piel, hay especialistas argentinos que coinciden en que pareciera que se están cumpliendo todas las técnicas de prevención recomendadas y que la situación estaría bajo control.

"La administración de pastillas de yodo [para evitar que la glándula tiroides absorba yodo radiactivo] y la evacuación son medidas preventivas que se hacen en los ejercicios de emergencia -dice Rodolfo Touzet, doctor en radioquímica y especialista en protección radiológica y nuclear de la Comisión Nacional de Energía Atómica-. No hay indicios de que esté funcionando mal la contención." Y agrega la doctora Elena Rivera, docente de Radiotoxicología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA: "Da la impresión de que la situación está controlada".

La fisión del uranio en el núcleo de un reactor produce decenas de residuos que emiten radiación electromagnética y pueden afectar la salud humana según el tipo, la cantidad y la actividad de los elementos radiactivos, y de la distancia a que nos encontremos.

"En general, el blanco de la radiación ionizante es el ADN celular -explica Rivera-. La célula puede morirse, porque es incapaz de reparar el daño, o repararlo más o menos y seguir viva. Así, los efectos pueden ser de dos tipos: estocásticos [es decir, probabilísticos, de largo plazo, como el cáncer, o las malformaciones hereditarias por daños en los ovarios y los espermatozoides] o determinísticos [agudos]."

Cuando la célula no se muere y queda con una lesión, puede iniciar un cáncer. "Y eso puede suceder incluso con muy poca radiación, como la que recibimos en la naturaleza -subraya la especialista-. La probabilidad es siempre proporcional a la dosis recibida. No se siente absolutamente nada y el efecto se ve en el largo plazo."

Para cada umbral de radiación, hay síndromes que están bien estudiados. "Una dosis muy alta y en todo el cuerpo puede llevar a la muerte en 48 horas -explica Rivera-. La persona presenta náuseas, vómitos, mareos, pérdida del conocimiento y entra en coma. En Chernobyl les sucedió a las personas que estaban tratando de realizar maniobras en el reactor y recibieron dosis por encima de los 15 grays. Si el individuo está a mayor distancia o no está expuesto a una fuente tan intensa y recibe una dosis de entre 5 y 15 grays, los tejidos más afectados son los que están en rápida proliferación, como la piel, el intestino o la médula ósea. Se deshidrata, tiene problemas infecciosos y puede morir dentro de los 15 o 20 días. Una dosis de entre 3 y 5 grays [más o menos equivalente a la que se utiliza en los tratamientos de radioterapia] produce anemia, hemorragias e infecciones por disminución de glóbulos blancos. En este estadio, la persona puede ser rescatada con un trasplante de médula."

Las dosis que se informaron al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) parecen estar lejos de eso. "Dos milisieverts [aproximadamente lo que se detectó en el reactor de Fukushima] es lo que recibimos en un año por radiación natural o en un viaje en avión ida y vuelta a Europa. En una tomografía de abdomen se pueden recibir 50 milisieverts", afirma Touzet.

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